New York (part III)

Ayer fue un día extraño. Por la mañana amanecimos con un frío exagerado que ni el sol podía curar y con el paso de las horas  se fue moderando hasta terminar uno en manga corta por la noche en Brooklyn.

Yo me sentía igual, desperté con un humor de perros y pocas ganas de socializar y acabé la noche abrazado a unos viejos amigos que hacía tiempo que no veía.

Volviendo al hotel, al cruzar el puente de Manhattan en dirección a Tribeca me puse a darle vueltas al tema de las máscaras.

En este trabajo, como supongo que en muchos otros, te pasas el tiempo construyendo una imagen, una máscara, otro “yo” que se parece a ti pero que no se corresponde exactamente contigo. Algo así como lo de los universos paralelos de Fringe.

Yo esa mañana no tenía demasiadas ganas de nada, estaba como molesto, me sentía fuera de lugar. Desde luego no es la mejor manera de afrontar una jornada de festival, sabes que vas a tener que moverte en espacios cerrados y abarrotados de gente y que tendrás que cruzar saludos con un montón de individuos que te suenan de vista pero de los que no recuerdas el nombre.

A modo de cura me escapé con Fra  hacia Central Park y allí pasamos la mañana sin hablar demasiado. Fue como un bálsamo.

Fra es nuestro booker, la persona que se encarga de contratar a los artistas que van a estar en el festival. Por su trabajo ha desarrollado un sexto sentido que le hace manejar muy bien las situaciones tensas, sabe anticipar una confrontación dialéctica y esquivarla antes de que se produzca. Vaya, la persona ideal para irte a pasear cuando te levantas de mala leche.

Horas más tarde, ya en Brooklyn fui capaz de sacar mi careta, mi máscara y meterme de lleno una vez más en ese universo paralelo en el que todos sus habitantes representan un papel, pero en el que nadie se muestra tal y como es en realidad.

Es una forma de protección que te sirve para estar charlando con la gente de Warp mientras esquivas las preguntas mal intencionadas de un promotor islandés y le das la mano a los de Pitchfork. Puedes saludar a cien personas y olvidar sus nombres mientras los escuchas y dejar espacio así para los cien siguientes.

Y mientras tanto, debes tener un ojo y medio oído en el escenario, porque allí está lo que realmente te interesa. Como digo, mala idea levantarte de mal humor.

Pero bueno, creo que me ayudó mucho encontrarnos con una histórica forera que está viviendo en New York y con la que compartimos una suculenta cena en un mexicano que nos recomendó. Delicious!. Si nos lees, gracias por todo.

En el apartado artístico poca chicha una vez más, me sorprendió para bien el tipo que se esconde tras las máquinas en Baths, una especie de cruce entre Dan Deacon y Zach Galifianakis que resultó de lo más divertido. Aún así, aprovechamos para descartar unas cuantas opciones que teníamos en mente y eso también debe contar en la columna del “haber”.

Esto se acaba ya. Hoy es el último día, mañana me levantaré a primera hora, empacaré mis cosas en la maleta y  pondremos por fín rumbo a casa. Que no se me olvide la máscara, la volveré a necesitar.

Gabi

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3 respuestas a New York (part III)

  1. cosmoclaritan dijo:

    si me queréis, bedford!

  2. mediosordo dijo:

    Baths mola mucho. Me alegra leer que convencen en directo.

  3. pschcndy dijo:

    Niiiiiice chronicle

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